Experiencias vividas desde mi propio punto de vista como profesional.

En esta ocasión había acompañado a la mujer en diferentes situaciones de su vida, 

en varias revisiones del embarazo y en muchas de las ilusiones y miedos que conllevó la gestación.

Cuando por fin el pequeño iba a nacer el padre, que estaba trabajando fuera del país, pudo estar presente y esto ayudó mucho a poder vivir el momento de una manera más acogida.

Esta vez también nos encontrábamos en el hospital, con muchos profesionales, cada uno en su guerra… y ahí pudimos transitar ese camino de espera y avance, de tranquilidad y relajación… Hubo momentos con distintos matices, colores y sombras, pero todo dentro de una luz muy agradable. Hubo momentos difíciles y una separación brusca e innecesaria que nos obligó a todos a centrarnos más en lo que sí se podía hacer. Pasado el bache y el susto el bebé pudo volver a encontrarse con sus padres.

La llegada de este bebé fue suave, bonita y acompañada. Hoy es un niño alegre, enérgico y con muchas ganas de pedir todo lo que necesita a su hermanos mayores y a sus padres.

BIENVENIDO A ESTE MUNDO Y A LA GRAN FAMILIA QUE TE ESTABA ESPERANDO PARA ACOGERTE.

Por fin estamos todos

Fue un acompañamiento en un parto a una mujer muy querida por mi…

La situación la viví con algo de tensión, ya que no todas las personas presentes estaban muy de acuerdo con mi presencia.

A partir de ahí, acepté la situación acordándome de lo común que ha sido esto en muchos de los contextos en los que he trabajado. Me centré en poder conectar con lo que había, lo que estaba pasando, el proceso de la mujer, lo inevitable, lo sorprendente, lo abrupto de lo que surgía… y en los momentos de más calma pudimos viajar al pasado, a las mujeres que nos habían precedido y en sus vidas, muchas de ellas difíciles, de dolor, soledad, sumisión, reclusión, locura… todo este era el contexto al que la pequeña, que estaba esforzándose en salir, llegó. Llegó a completar su camino, su destino, su viaje. Llegó atravesando lugares difíciles, duros, tratados de manera amorosa. Apareció a las manos de la ginecóloga que confiaba, la matrona que aprendía y apoyaba, la madre que sufría y lloraba, yo que apoyaba amorosamente y el padre que sostenía firmemente, con todas sus emociones también.

Y así llegó este pequeño gran regalo de Reyes cargado de ilusiones, alegrías, historias y miedos, para vivir su vida desde ese lugar especial que el destino le tiene preparado.

Acompañamiento en un parto, vísperas de reyes